
El otoño despliega su mejor estampa en Riópar, un municipio cargado de vida natural y ecosistemas que invitan a adentrarse en una experiencia poco común: la micología. Aquellos que se animan a salir al bosque con cesta y navaja descubren un mundo que va mucho más allá de “buscar setas”: es una conexión con el entorno, un aprendizaje y una excusa perfecta para pasear entre los colores, el musgo y los aromas del monte.
Explorar sus rutas micológicas es asomarse a un mundo que une naturaleza, gastronomía y tradición, una actividad que no solo atrae a recolectores, sino también a caminantes, fotógrafos y aficionados a la cocina. La temporada perfecta suele concentrarse en otoño, cuando las lluvias y las temperaturas templadas favorecen la aparición de hongos.
Entonces ¿Cómo sé qué plan hacer?
Te proponemos un plan para pasar un día único: La experiencia puede comenzar temprano, con un café junto al río Mundo mientras la mañana se abre paso. Después, una caminata ligera hacia el bosque invita a adentrarse en la naturaleza. Durante el paseo podrás observar la vegetación y sentir cómo la humedad del otoño impregna el aire y el suelo, creando el ambiente perfecto para la aparición de especies como las setas de chopo o las colmenillas, entre muchos otros hongos. Para disfrutarlo sin prisas, te proponemos una ruta tranquila: el camino que lleva al Campamento de San Juan, fácilmente accesible desde la Oficina de Turismo de Riópar. Este recorrido circular de 8,63 kilómetros, con un desnivel positivo de solo 197 metros, atraviesa zonas tradicionales de recolección de setas frecuentadas por los vecinos, ofreciendo al visitante la oportunidad de redescubrir el monte con todos los sentidos: el olor a tierra húmeda, el silencio del bosque y la emoción de encontrar una seta por primera vez.
El sendero permite además pararse junto a un puente sobre el río de la Vega y seguir el camino hacia el ‘cortijo de Santos Peña’, área con zonas abiertas donde surgen setas de cardo (Pleurotus eryngii), macrolepiotas (Macrolepiota procera) y champiñones silvestres (Agaricus campestris) en los claros.
Y es que Castilla-La Mancha, y en concreto la Sierra del Segura, se menciona con frecuencia como un auténtico “paraíso micológico”. Níscalos, setas de cardo, boletus, rebozuelos o champiñones silvestres brotan con fuerza entre octubre y diciembre cuando las lluvias humedecen la tierra y los bosques respiran.
Pero, ¿qué deberíamos llevar para disfrutar al máximo de la experiencia?
Lo primero, ropa adecuada: el clima en Riópar puede cambiar rápidamente, sobre todo en otoño, por lo que es recomendable vestirse por capas y usar calzado cómodo y resistente al agua. Un buen abrigo o chubasquero te permitirá seguir la ruta, aunque caiga algo de lluvia y unos pantalones largos te protegerán de las ramas o zarzas que encuentres en el camino.
Si la intención es recolectar setas, no puede faltar una cesta de mimbre. A diferencia de las bolsas de plástico, permite que las esporas caigan mientras caminas, ayudando a que el bosque se regenere y las setas vuelvan a crecer en el futuro. También conviene llevar una navaja pequeña o cuchillo micológico, ideal para cortarlas con cuidado y no dañar su base, favoreciendo a que vuelvan a nacer nuevos ejemplares.
Y, sobre todo, llevar calma y paciencia. La micología es un ejercicio de observación para conectar con el entorno. Caminar despacio, mirar al suelo, detenerse ante una zona húmeda… son algunos de los gestos que permiten descubrir la magia de la micología y disfrutar del verdadero alma de esta ruta.
Pero no todo es recolección ya que el entorno de Riópar invita a contemplar, aprender y saborear y hacer muchos otros planes. Además, esta ruta invita a descubrir gastronomía, conocer cultura de la zona y apreciar nuevos platos que aún no conocías. Sentarse a comer junto al fuego un revuelto de champiñones recién recolectados, o unas gachas con Níscalos.
Ctra. Comarcal, 412, km. 205
02449 MESONES - MOLINICOS - ALBACETE - Castilla-la Mancha Spain
Teléfono. +34 967 433 230
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